Esta semana, en los comedores de cada hotel, el equipo se encontró con un desayuno primaveral preparado especialmente para ellos.
Manteles estilo picnic, jugos, frutas, flores y una cartelera con un gran Feliz Primavera esperaban al personal al comenzar la jornada. En cada flor, además, estaba el rostro de cada integrante del hotel en versión dibujito animado, sumando un detalle divertido y muy personal.
Fue una sorpresa. Pero también fue algo más.
Un gesto pensado para cortar con el día a día, cambiar el ánimo y regalar un momento distinto.
Cuando distintas personas se organizan con un mismo objetivo, algo simple puede convertirse en un momento que cambia toda una jornada.
En HTL buscamos esas excusas con gusto.
Por el placer de ver la sorpresa, la risa y esa sensación de saber que alguien pensó en vos.