Un rato distinto también hace equipo

Durante dos semanas, personas de los hoteles HTL se encontraron en la cancha.

El torneo de fútbol fue mixto y tuvo una premisa simple: que hubiera más partidos, más momentos de juego y más oportunidades para participar.

El resultado quedó en segundo plano.

Lo importante fue otra cosa.

Compartir con compañeros de otros hoteles, armar equipos, reírse, competir sanamente y salir por un rato de la rutina.

También hubo lugar para quienes querían jugar pero no tenían equipo. Con esas personas se armó uno nuevo, para que nadie se quedara afuera por no llegar con un grupo formado.

Y eso terminó diciendo mucho del espíritu del torneo.

Después llegaron mensajes que resumen mejor que cualquier crónica lo que se vivió: que fue divertido, que permitió encontrarse con otros compañeros y que se notó el cariño y el trabajo detrás de la organización.

Eso es lo que nos queremos llevar.

Porque estas propuestas suman cuando generan ganas de participar, cuando acercan a personas que quizás no trabajan juntas todos los días y cuando nos recuerdan que también podemos conocernos desde otro lugar.

Hubo goles, (muchos stickers) partidos y competencia.

Pero, sobre todo, hubo equipo.

Y sí, que se repita pronto. ⚽🧡

Una sorpresa para empezar distinto

Esta semana, en los comedores de cada hotel, el equipo se encontró con un desayuno primaveral preparado especialmente para ellos.

Manteles estilo picnic, jugos, frutas, flores y una cartelera con un gran Feliz Primavera esperaban al personal al comenzar la jornada. En cada flor, además, estaba el rostro de cada integrante del hotel en versión dibujito animado, sumando un detalle divertido y muy personal.

Fue una sorpresa. Pero también fue algo más.

Un gesto pensado para cortar con el día a día, cambiar el ánimo y regalar un momento distinto.

Cuando distintas personas se organizan con un mismo objetivo, algo simple puede convertirse en un momento que cambia toda una jornada.

En HTL buscamos esas excusas con gusto.

Por el placer de ver la sorpresa, la risa y esa sensación de saber que alguien pensó en vos.

Crecer también es cuidar

En HTL creemos que crecer no es solamente sumar nuevos desafíos.

También es generar mejores condiciones para las personas que hacen posible ese crecimiento todos los días.

Por eso fuimos creando espacios para aprender, participar y desarrollarse dentro del hotel.

Escuelas y capacitaciones. Idiomas. Reuniones de equipo. Ascensos y oportunidades internas.

También espacios de escucha, como el Buzón de Sugerencias, las recorridas por los hoteles o Café por medio.

Y otros que tienen que ver con compartir, celebrar y disfrutar juntos: cumpleaños, días de cada sector, concursos, fútbol, truco y distintos beneficios para el equipo.

No hay una sola acción que construya cultura.

Se construye en lo cotidiano. Especialmente en cómo acompañamos, reconocemos, escuchamos y generamos oportunidades.

Queremos que HTL siga creciendo.

Y queremos que ese crecimiento también se traduzca en más posibilidades para las personas que forman parte del equipo.

Prepararnos antes de saber para qué

Hay trabajos que muestran su resultado enseguida.

Otros necesitan tiempo.

Durante los últimos años, en HTL fuimos reforzando equipos, formando nuevos líderes, sumando personas y preparando distintas áreas para crecer.

En ese camino también aparecen varios de nuestros valores. La humildad para seguir aprendiendo, la innovación para preguntarnos cómo hacerlo mejor y la resiliencia para tomar cada desafío como una oportunidad de avanzar.

Muchas veces, ese trabajo se hace sin saber exactamente cuándo va a aparecer una nueva oportunidad.

Pero prepararnos también es parte del crecimiento.

Aprender, ordenar, acompañar y generar herramientas hoy puede hacer una gran diferencia mañana.

Porque cuando finalmente aparece un nuevo desafío, no todo empieza de cero. Hay experiencia acumulada, vínculos construidos y personas que ya vienen creciendo dentro del equipo.

No siempre sabemos para qué nos estamos preparando.

Lo importante es estar listos cuando llegue el momento.

Del cuaderno al equipo

Durante mucho tiempo, varias de las recetas de pastelería de HTL estuvieron reunidas en un cuaderno.

Ese material nació principalmente del conocimiento y la experiencia de David Contreras, maestro pastelero de HTL, y fue acompañado también por Cintia Higa desde el trabajo cotidiano del área.

Lo valioso no está solamente en las recetas. También está en la decisión de compartir ese conocimiento y ponerlo a disposición del equipo.

A partir de ese material, y junto con el equipo, se creó un fichero plastificado pensado para el uso diario en cocina. Cada preparación incluye ingredientes, imágenes e indicaciones de armado, para que la consulta sea más rápida y práctica.

El fichero también incorpora una guía de Rotación Ejecutiva y Alternativas Homólogas, que contempla cambios según la estación del año y la disponibilidad de ingredientes.

El contenido ya existía. La mejora estuvo en hacerlo más claro, ordenado y accesible para quienes lo necesitan durante las preparaciones.

Eso también es construir dentro de HTL: tomar la experiencia de quienes saben, darle una forma que pueda compartirse y dejarla disponible para que el equipo siga aprendiendo y trabajando sobre una misma base.

Porque cuando el conocimiento circula, deja de depender de una persona o de un cuaderno. Se transforma en una herramienta para todos. ¡Gracias Maestros!

Un espacio cobra sentido cuando nos encontramos

Hace algunos años, el piso 15 de HTL City Baires necesitaba reparaciones.

Con el tiempo empezó a recuperarse y comenzaron los encuentros de oración de los lunes y, casi sin pensarlo, se fue construyendo algo más que un espacio físico.

Se convirtió en un lugar para conectar. Con otros, con lo que sentimos, con lo que pensamos y, para quienes participan de esos encuentros, también con la Palabra.

Ahora esta sala empieza una nueva etapa. Va a recibir reuniones de equipos, Dirección, escuelas y capacitaciones. Un espacio para conversar, planificar, resolver problemas, dar y recibir feedback, aprender y ponerse de acuerdo.

Está quedando muy linda. Pero lo más valioso no son sus paredes, sus muebles ni cómo se ve.

Son las personas que se van a encontrar ahí.

Porque un espacio no se resignifica solamente cuando se renueva. Cuando empieza a ser el lugar de grandes conversaciones, decisiones, aprendizajes y momentos compartidos es cuando toma otro significado.

Estamos terminandola, nos ganan las ganas de comenzar a compartirla, y aunque le faltan detalles, la emocion ya se siente.

Cuando los valores también abren oportunidades

Hay ascensos que cuentan algo más que un cambio de puesto.

Esta semana, Luciana Céspedes asume como Coordinadora de AABB y Lara Ortiz como Coordinadora de HSKP. Detrás de cada promoción hay un recorrido hecho de trabajo cotidiano, aprendizaje y confianza.

En HTL hablamos de integridad, sencillez, tenacidad, pasión, resiliencia e innovación. Pero esos valores cobran sentido cuando aparecen en la forma de trabajar.

En cómo alguien responde ante un desafío. En las ganas de seguir aprendiendo. En la manera de acompañar al equipo y hacerse responsable de lo que tiene entre manos.

Crecer dentro de HTL también tiene que ver con eso.

Una coordinación suma nuevas tareas, pero sobre todo implica ser referencia para otros. Escuchar, acompañar y ayudar a que el equipo pueda hacer mejor su trabajo.

Por eso, los ascensos de Luciana y Lara son una forma de reconocer el camino que vienen construyendo.

Celebramos este nuevo paso y la oportunidad de seguir creciendo juntas dentro de HTL. 🧡

La cultura también necesita espacios

La cultura de un equipo no se construye solo con valores escritos. También necesita momentos y lugares donde las personas puedan encontrarse, aprender, preguntar y compartir lo que les pasa.

En HTL buscamos generar esos espacios de distintas maneras.

Por ejemplo con las reuniones de equipo, las Escuelas de Housekeeping y de Líderes. También aparecen propuestas más recreativas, como concursos y encuentros que invitan a participar desde otro lugar.

Y hay algo más: estar cerca de donde pasan las cosas.

Por eso, Fabi, del equipo de Personas, está recorriendo los hoteles. Escucha consultas, recibe pedidos, comparte información y observa necesidades en cada lugar.

Porque algunas cosas llegan por un mensaje. Otras se entienden mejor estando ahí.

Crear espacios también es eso. Hacer lugar para escuchar, aprender entre todos y mantener viva una cultura que se construye todos los días.

Las mejoras también empiezan con empatía

Muchas ideas nacen de una experiencia cotidiana.

De algo que aprendimos con el tiempo, de una dificultad que logramos resolver o de una forma más simple de hacer una tarea. Cuando compartimos ese aprendizaje, también podemos facilitarle el camino a otra persona.

Ahí aparece la empatía.

En recordar cómo nos sentimos al empezar. En explicar lo que alguna vez nos costó. En pensar que nuestra experiencia puede convertirse en una ayuda para alguien más.

En HTL queremos escuchar esas miradas. Toda idea es bienvenida porque puede mostrarnos algo que todavía no vimos y transformarse en una acción para mejorar el trabajo, la experiencia del equipo o la vida diaria del hotel.

El Buzón de Personas es uno de los espacios para compartir sugerencias, inquietudes y propuestas. Cada aporte se recibe con atención y puede convertirse en una herramienta, un cambio o una nueva forma de hacer las cosas.

Cuando una experiencia se comparte y logra incorporarse a la rutina, el aprendizaje deja de ser individual. Pasa a formar parte de la manera en que trabajamos como equipo.

Muchas mejoras empiezan así: alguien piensa en los demás, comparte una idea y encuentra del otro lado un equipo dispuesto a escuchar.

Preguntar también es parte del trabajo

Entrar a un trabajo nuevo genera entusiasmo, pero también muchas dudas.

Queremos entender rápido, hacer todo bien y demostrar que estamos a la altura. Esa exigencia puede hacer que nos cueste preguntar o reconocer que todavía no sabemos algo.

En HTL nadie espera que una persona conozca todo desde el primer día. Hay tareas, formas de trabajo y situaciones que se aprenden con tiempo, acompañamiento y práctica.

Equivocarse puede ser parte de ese proceso. Lo importante es avisar, pedir ayuda y aprender de lo que pasó.

Hay algo que siempre está primero: la seguridad del huésped y del equipo. Cuando existe una duda sobre un procedimiento, una indicación o una situación que puede generar un riesgo, no se improvisa. Se consulta.

Aprender no es hacer todo perfecto a la primera. Es prestar atención, animarse a preguntar y entender que cada día suma experiencia.

Nadie entra sabiendo todo. Las ganas de aprender son un buen comienzo.